Elegir un
árbol de Navidad no consiste únicamente en escoger el que más te guste. El espacio disponible, la altura de la estancia y la cantidad de decoración que quieras colocar también influyen en el resultado final.
Antes de decidirte por un árbol, mide el lugar en el que quieras colocarlo. Ten en cuenta tanto la altura como el espacio que ocuparán las ramas una vez abiertas. Dejar cierta distancia alrededor hará que el árbol luzca mejor y evitará que la zona quede demasiado recargada.
Los
árboles de Navidad grandes funcionan especialmente bien en salones amplios y zonas principales de la casa, donde pueden convertirse en el centro de la decoración. En habitaciones más pequeñas o rincones con menos espacio, un árbol de dimensiones más contenidas permite mantener el ambiente navideño sin ocupar demasiado.
A la hora de decorarlo, puedes comenzar colocando las luces y después distribuir bolas, guirnaldas y otros adornos. Una buena combinación de tamaños y elementos ayuda a conseguir un resultado más equilibrado.
También puedes adaptar el estilo del árbol al resto de tu casa. Los adornos tradicionales en rojo, dorado o verde crean un ambiente clásico, mientras que tonos blancos, naturales o neutros permiten conseguir una decoración navideña más actual.
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Dependerá de la habitación y del espacio disponible. Antes de comprarlo, mide la altura del techo y la anchura de la zona donde quieras colocarlo. Recuerda dejar espacio suficiente en la parte superior para la estrella o el adorno final.
El salón es el lugar más habitual, especialmente cerca de la zona de estar, pero también puede colocarse en recibidores amplios u otras estancias. Lo importante es elegir un lugar visible que no dificulte el paso.
Abre y distribuye bien todas las ramas antes de empezar a decorarlo. Después coloca primero las luces y reparte los adornos de diferentes tamaños de forma uniforme por todo el árbol.
Puedes mantener una combinación clásica con rojo, verde y dorado o apostar por tonos blancos, plateados, madera y colores neutros. Elegir dos o tres colores principales ayuda a conseguir una decoración más armoniosa.