Las
luces de Navidad son uno de esos detalles capaces de transformar una estancia con muy poco. No solo sirven para iluminar el árbol: también pueden utilizarse para destacar muebles, ventanas, estanterías o pequeños rincones de la casa.
En el
árbol de Navidad, las luces ayudan a dar profundidad a la decoración y a hacer que los adornos destaquen mucho más. Para conseguir un resultado uniforme, distribúyelas desde la parte interior de las ramas hacia el exterior y repártelas alrededor de todo el árbol antes de colocar el resto de adornos.
También puedes utilizar
luces navideñas para crear puntos de luz en diferentes zonas. Colocadas alrededor de una ventana, sobre una consola o acompañando una composición decorativa, permiten crear pequeños ambientes sin necesidad de llenar toda la estancia de adornos.
El tipo de luz también influye en el resultado. Las tonalidades más cálidas crean una sensación acogedora y tradicional, mientras que una iluminación más clara puede encajar mejor en decoraciones modernas, blancas o plateadas.
Antes de colocarlas, piensa dónde quieres utilizarlas y calcula aproximadamente la longitud necesaria. De esta forma evitarás quedarte corto o tener demasiado cable acumulado en una sola zona.
Combina las
luces de Navidad con árboles, bolas y otros adornos para conseguir una decoración con más profundidad y personalidad durante todas las fiestas.
Empieza cerca de la base y distribúyelas poco a poco alrededor del árbol. Intenta introducir algunas luces entre las ramas interiores y dejar otras más cerca del exterior para conseguir mayor sensación de profundidad.
Depende del tamaño del árbol y de lo iluminado que quieras que quede. Lo recomendable es comprobar primero la altura y el volumen del árbol y después revisar la longitud de cada juego de luces.
Puedes utilizarlas en ventanas, muebles, estanterías, espejos, cabeceros o composiciones decorativas. Antes de instalarlas, comprueba siempre las indicaciones de uso de cada producto.
Depende del estilo decorativo. La luz cálida crea un ambiente más tradicional y acogedor, mientras que la luz blanca combina especialmente bien con decoraciones modernas, plateadas o de tonos fríos.